—¡Vámonos a casa! —Kael soltó de manera seca.
Su auto El Maserati GranCabrio Trofeo apareció frente a ellos, Astrea hizo una mueca cuando el valet parking hizo el gesto de abrirle la puerta del copiloto, ella solo le pasó a un lado, y se subió.
Kael encendió el motor, y enseguida se puso en el camino. Apenas le dio tiempo a ponerse el cinturón de seguridad.
—¿Podrías comportarte como una chica, al menos por un momento? —la miró por el rabillo del ojo—. El mundo no tiene culpa de tu enojo, ¿