El silencio de Lucian era como un muro impenetrable. Cinco días habían pasado desde aquella noche en que Eva había visto su verdadera naturaleza, y desde entonces, él se había desvanecido como niebla entre sus dedos. Ella lo buscó en la mansión, en los jardines, incluso en aquel sótano donde guardaba sus secretos más oscuros, pero solo encontraba habitaciones vacías y ecos de pasos que se alejaban justo antes de que ella pudiera alcanzarlos.
Eva se detuvo frente a la ventana de su habitación, o