26-Me importas más de lo que quisiera admitir.
Nas estaba en la terraza del edificio, intentando perderse en la vista de la ciudad. El viento fresco agitaba su cabello, y aunque todo parecía en calma, su interior estaba lleno de preguntas que no lograba callar.
—Bonito lugar para esconderse —dijo una voz a su espalda.
Ella volteó y encontró a Damián apoyado en el marco de la puerta, con esa sonrisa traviesa que siempre lo acompañaba. Caminó hacia ella con paso relajado, y sin pedir permiso, se sentó en la baranda cercana.
—¿Esconderme