25- Un futuro incierto.
El sol del mediodía entraba a través de los ventanales, iluminando el comedor principal del edificio. La mesa, larga y pulida como espejo, estaba servida con más cuidado del que Nastacy consideraba necesario. Frente a ella, Dominik hojeaba unos documentos mientras bebía café.
El silencio era cómodo, hasta que un golpe de puertas abiertas lo rompió.
—¡Buenos días! —la voz juvenil resonó alegremente antes de que Damian apareciera con su paso despreocupado.—. ¿No piensas invitar a tu propio he