31. UN CORAZÓN VACIO
Cada año, la madre de Alicia llevaba un ramo de flores a una misteriosa tumba, lloraba y bebía allí. Le pedía perdón por haberle fallado, le pedía perdón por hacer sufrir a Alicia, pero entonces al siguiente día aquellos sentimientos desaparecían por arte de magia o más bien debido a la sobriedad y volvía a sentir ese rencor por la joven castaña. Ese odio que le salía tan natural.
Era una cobarde y una canalla, lo sabía, pero tampoco le importaba, quería su venganza, quería sentir que alguien