El silencio tiene su propio sonido. Lo descubrí mientras avanzábamos por el pasillo del complejo, donde cada respiración parecía amplificarse hasta convertirse en un estruendo. Mi corazón latía con tanta fuerza que temía que los guardias pudieran escucharlo a través de las paredes.
Marcus se movía delante de mí como una sombra, apenas rozando el suelo. Yo intentaba imitar sus movimientos, recordando cada detalle del entrenamiento intensivo que me había dado durante las últimas semanas. "Pisa do