Los mapas se extendían sobre la mesa improvisada, iluminados por la tenue luz de una lámpara portátil. Mis dedos recorrían las líneas topográficas mientras mi mente procesaba cada detalle de la información que habíamos obtenido. El campamento principal de Al-Zahiri se encontraba a menos de veinte kilómetros de nuestra posición actual, escondido entre las montañas como una serpiente venenosa esperando para atacar.
—Hay tres puntos de acceso —murmuré, señalando las marcas que había hecho con un l