El equipo médico ni siquiera vió llegar al veloz Alfa, pero no iban a quedarse ahí sin darle las atenciones a su jefe.
— Señor Gambino, nosotros podemos llevar a la doctora Romanov a urgencias, ella se ha agotado, ha hecho un excelente trabajo con este pequeño.
— No es necesario, la llevaré yo mismo, ustedes sigan atendiendo al niño.
La imponente voz del lobo no daba lugar a replicas, los médicos no tuvieron más opción que dejarlo marchar con la doctora en los brazos. Podían sentir que