Era más que evidente que el vampirito estaba de un humor negro, con la llegada de su hermano, probablemente a él ya no le pusieran la misma atención, eso no le gustaba para nada.
— Ya estamos aquí, ¿Cómo va todo Darío?
La reina de los licántropos por supuesto que vendría al hospital, se traba de su hermana que daría a luz, no se lo perdería por nada.
— Ellos siguen ahí dentro, no han salido a avisar nada, iré a la cafetería un momento, vamos Dilan, acompaña a papá.
— ¿Y yo qué? ¿Acaso