Al día siguiente la boda del Pakhan se llevaba a cabo. El jardín trasero fue decorado por una planeadora de bodas para que pareciera un lugar salido de un cuento de hadas.
El ruso ya esperaba en el altar a la hermosa Mayté, ella caminaba del brazo de su padre él la entregaría como era tradición.
— Pakhan, te entrego a mi hija, hazla feliz, se un buen esposo, responsable, atento, cariñoso, fiel, de lo contrario te cazaré por el resto de mi vida.
— Entendido suegro.
La mano de la loba fue