Un poder celestial.
La bella doctora se quedó pensando por unos momentos en la extraña pregunta que le hacía el pálido vampiro mientras golpeaba una fina pluma en el escritorio.
— Pues... Ahora que lo mencionas cuando estaba estudiando la universidad, soñaba con una ciudad celestial, estaba llena de plata y oro, seres angelicales, nubes, y tenían reglas muy estrictas. Siempre me pregunté por qué tenía ese sueño recurrente.
— Qué interesante, cuéntame más, ¿Te ha pasado algo extraño a lo que no le encuentres