El lobo rubio enarcó una ceja, todavía seguía sin palabras al escuchar las razones del rey Gambino para cazar a su archirival de todos los tiempos.
— Voy a... Servirme un trago si no le molesta.
— Adelante.
Bruno se sirvió un trago triple, de aceptar la misión esta sería la más peligrosa de toda su existencia. Tenía que pensarlo muy bien antes de dar una respuesta. Y solo tenía hasta que el whisky bajara de su garganta a su estómago.
— Entonces, ¿Dime qué has decidido?
— Soy un lobo