Pequeño diablillo.
Ya era muy de madrugada cuando en el hospital, Vladish seguía arrullando al cachorro, pero él lo miraba con sus redondos y brillantes ojos, estaba dispuesto a no dormir.
— Cachorro, ¿Piensas acaso que soy tu niñero? Me has tenido arrullándote por toda la habitación por horas, pero tú sigues despierto como si nada, no eres un vampiro entonces deberías tener sueño.
El rey aunque tenía mucha fuerza, ya tenía entumecidos los brazos, el lobito era bastante pesado, estaba regordeto y parecía