Los licántropos no se mezclan con los humanos.
Decir que no le gustaban sería ser una gran mentirosa, no solo le gustaban, le parecían el color más bello y misterioso que había visto en toda su vida.
El sonrojo en sus blancas mejillas pronto la delataron.
— Son... Son encantadores...
El Alfa pensó que había recibido cumplidos en el pasado, y muchos, habían llamado a sus ojos el alma de un bosque, penetrantes, peligrosos, asesinos, más nunca encantadores. Así que solo se aclaró la garganta y dijo:
— Gracias... Supongo.
Pronto uno