Los cachorros han crecido.
El Faraón consideraba injusto al destino, se negaba a darle la mano de su nena a ese pequeño diablo.
— ¡Solo espero que cuando crezcan, ese niño ponga sus ojos en otra chica, y deje de ver a mi princesa como su alma gemela!
— ¿Jugamos?
La pequeña Eleine, buscó a Marina, y a ellas se les unió la pequeña Valeria, que iba llegando con sus padres.
— ¿Qué tal están todos? Hemos llegado. Faraón, ¿Cómo está mi nuera? Espero que la estés cuidando bien, recuerda que en el futuro ella será la