La soledad de Vladimir.
En ese mismo momento, el principe de las tinieblas, Vladimir Drak, se encontraba en el despacho de su villa revisando unos documentos.
Habían pasado años en los que vivió y experimentó todo tipo de situaciones y sustancias a las que nunca se enganchó.
El muy apuesto Vampiro visitó a su abuelo en el infierno, y pasó no solamente una temporada con él, si no muchas. Ahí el mismo lucifer le mostró lo que hacía con las almas pecadores que llegaban a su reino, le mostró como la naturaleza humana muchas veces era lo peor de la existencia en el mundo, y que por él contrario la bondad también existía.
Se había mudado por un tiempo al palacio que su abuelo le regaló, donde tuvo interminables fiestas con hermosas mujeres, siempre fue muy activo sexualmente. Así era su naturaleza, nunca se dijo que un vampiro no fuera perverso, pervertido y sádico.
Más sin embargo en ese momento y días atrás, su existencia se había vuelto vacía. Ya no lo divertían las cosas que antes lo hacían, ni él se