La guerra contra la faraona ha comenzado.
La faraona había logrado escapar gracias a la tormenta de arena que firmó en ese jardín. Más su furia y celos no habían disminuido ni siquiera un poco, ella. Ella atacaría de nuevo, sus sirvientes eran fuertes, y lucharían por ella.
Al día siguiente Marcelo se marchó a Egipto, llegó a su palacio pero no había rostros de la mujer por la que iba. Entró a su despacho para dar órdenes sobre no volver a dejarla pasar. Lo que no se esperaba fue que Kenik, ya se dirigía a la mansión Gambino para atacar.
(....)
Alfas, los cachorros han estado pidiendo ir al jardín a jugar, quieren correr y cazar una pequeña presa.
— Una de las niñeras informaba a los apuestos lobos padres.
— Hoy no saldrán, llévenlos a la habitación de juegos, hay un enemigo afuera, salir sería exponerlos.
La niñera asintió, ella regresó a la habitación donde las crías se encontraban, grande fue su sorpresa al no encontrar ni al pequeño Dante, ni al pequeño Eliot. Y todavía más grande fue sorpresa al asomarse p