Elizabeth ha sido herida.
El Alfa esa noche no tuvo más remedio que seguir con su comportamiento diplomático hasta el final. Los Alfas se marcharon de su castillo más que complacidos, ellos habían disfrutado de la velada, la comida, la música, todo había estado al nivel de un rey como Damiano Gambino.
— Damiano, ya se fue el último invitado, iré a descansar, ¿Tú también irás? ¿Puedo acompañarte a tu recámara si quieres? — La loba tocó el hombro
— Vete a tu habitación, no necesito que me acompañes, ya estoy bastan