El vampiro Darío se lleva una gran sorpresa.
Durante el trayecto, el vampiro seguía enfadado, su expresión era dura, y aunque sus rasgos eran hermosos, tanto que era difícil verlo como el asesino que era. Seguía muy molesto.
— ¿Vas a seguir enfadado por todo el camino? Si no querías traerme yo podía haber pedido un taxi.
El vampiro solo respiró pesadamente antes de decir.
— Si quería venir, ¿No sé por qué dices eso? Quiero saber más de ti, dónde vives, tu entorno, a tu hijo.
— ¿Por qué? Eres muy atractivo, no te lo voy a negar