El destino que los unió...
La respuesta había sido muy ambigua, o muy directa. Pero Damiano no se iba a quedar con la duda.
— Explicarlo mejor. — Su voz grave preguntaba más como una exigencia, a como una petición. Pero el lobo no se daba cuenta de que sus celos eran enormes.
— Bueno yo... Esa noche en el bar, puedo recordar que ví a tus dos hermanos sentados en esa mesa apartada hablando con esos hombres vestidos de traje, parecían ser mafiosos, tu también estabas ahí, entonces...
— Continúa hablando, nos viste