Por unos momentos la mirada verde se fijó en los bellos ojos azules que tanto le llamaban y le gustaban.
Se daban cuenta de que su unión no había sido simple sexo por despecho o por deseo, había habido una fuerza más profunda, y más inexplicable de lo que pensaban.
A Ambos se le vinieron las imágenes de esa noche en la que entre besos ardientes, caricias, gemidos, y susurros, se habían entregado por completo, y sí, por mucho que le costara aceptarlo, esa noche el rey le hizo el amor a esa