El Alfa persigue a su travieso cachorro.
Oriana corrió a abrazar a su amado Marcelo. Ella lo atrajo a su abrazo tratando de consolarlo. Ese hombre tan imponente, estaba ahora mismo vulnerable y entristecido por los recuerdos.
— Está bien, lo haré. — Vladish de sus manos dejó salir ese fuego azulado que su padre le había obsequiado, con lo que podía hacer cenizas a cualquier ser sobre la tierra.
La faraona, o mejor dicho su cuerpo inerte, se fue consumiendo con rapidez hasta quedar echa cenizas, ese era su castigo por haber sido ta