El mundo pareció detenerse.
Amelia permaneció oculta entre los árboles, apenas a unos metros del claro.
Su corazón golpeaba tan fuerte contra sus costillas que por un instante creyó que todos podrían escucharlo.
La escena frente a ella parecía una pesadilla.
Nairo sangraba.
Kael apenas se mantenía en pie.
Los exiliados seguían rodeándolo.
Y en medio de todos ellos estaba aquel hombre.
Aquel fantasma.
Aquel muerto que no estaba muerto.
Astrynn estaba completamente inmóvil.
Ni siquiera gruñía.
Ni