El silencio que quedó después de la partida de Marcus era pesado, opresivo. El viento soplaba suavemente moviendo la hierba manchada de sangre, pero nadie se movía. Todos estaban procesando lo que acababa de suceder, intentando asimilar el golpe bajo que habían recibido.
Kai caminó de un lado a otro, con las manos aferradas a su cabello, respirando con dificultad. La furia seguía ardiendo en su interior, pero ahora estaba mezclada con una frustración terrible. Sabía que Marcus no estaba bromean