Días después de la tensa asamblea donde el mundo se había dividido entre la ley impuesta y la rebeldía, cada manada emprendió el regreso a sus dominios, llevándose consigo las nuevas normas, el peso de la derrota o la victoria, y un ambiente cargado de una tensión que parecía presagiar una tormenta inevitable.
Los Colmillos Oscuros marcharon hacia el sur, a su imponente Palacio de Obsidiana, una fortaleza negra que se alzaba como una sombra eterna contra el cielo, donde la noche parecía no term