Zane
El amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación de Zane, pero él llevaba horas despierto. Su mente no había dejado de dar vueltas desde que vio a Luna hablando con Ethan el día anterior. Algo primitivo y salvaje se había despertado en su interior, algo que no había sentido en años: celos. La sensación lo enfurecía y lo confundía a partes iguales.
Se levantó de la cama con un gruñido y se acercó a la ventana. Desde allí podía ver parte del territorio de la manada, su territorio. L