C8- ¿NO TIENE LOBO?
La ceremonia avanzaba lenta, demasiado lenta para el gusto de Rowan. Tenía la mano de Anya entre las suyas y aunque su piel estaba fría, el fuego que recorría sus venas parecía abrasarlo.
Aun así no la soltó. No podía, porque aunque su razón le gritaba que lo hiciera antes de que fuera tarde, Kion rugía y se aferraba a ella como si estuviera en celo.
“Mía. Es mía”
«Cállate —le respondió mentalmente—. No es tuya ni mía. Esto es un contrato.»
“Contrato mis garras. ¡Es nuestra