C70-INFILTRACION SILENCIOSA.
C70-INFILTRACION SILENCIOSA.
La propiedad apareció ante ellos.
No era una mansión urbana, sino una finca aislada en la costa de Puget Sound, rodeada de bosque espeso y lagos.
En cuanto llegaron apagaron motores y observaron con prismáticos.
En los jardines iluminados por antorchas decenas de figuras conversaban y bebían. A simple vista parecían humanas. Pero bajo la luz, sin embargo, había destellos de escamas en los cuellos y movimientos demasiado fluidos, sonrisas que se estiraban un poco más de lo normal y ojos que devolvían la luz.
No había un solo humano real entre ellos.
La casa principal se alzaba como un acantilado de cristal y acero, era el lugar perfecto para reuniones que no querían ser detectadas.
De repente una figura elegante avanzó hacia el centro del jardín, vestía un traje impecable, sonrió y alzó su copa y el sonido del cristal al ser golpeado hizo que todos se giraran.
—Bienvenidos —dijo el líder, su voz clara y segura—. A nuestra reunión.
Cuando sonrió de nuevo, su