C18-¡PAGARAN!
Dos días después.
El auto negro se detuvo en una fila perfecta frente a una mansión que parecía salida de otro siglo. Rowan bajó del vehículo y se acomodó el abrigo mientras el aire frío de Rusia le mordía la piel. La puerta principal se abrió antes de que tocara y un mayordomo lo recibió con una inclinación precisa.
—Señor —dijo—. El abrigo, por favor.
Rowan se lo entregó sin hablar y siguió al hombre por pasillos largos, flanqueados por cuadros antiguos y estatuas de mirada seve