Juan el Aguerrido
—Vamos, niñitas, debemos seguir, ya casi llegamos, no sean flojos, no me den más motivos para despedirlos, ustedes estaban dormidos en horario laboral.
—Jefe, eso fue algo muy extraño, soñé que me bañaba en un lago cristalino con varias mujeres muy hermosas, es que me duele haber despertado y seguir en esta selva tropical—, Wolframio manoteaba espantando los mosquitos.
—Sí, don Juan, yo soñaba con un banquete de carnes y vinos exóticos; es como si hubiera cambiado a una pesadi