Alberto
—La hierba mojada huele a esperanza y esta vez también a desasosiego; es que me hace perder el rastro de mi amada.
Alberto, fuera de que eres muy apuesto, ahora también eres un poeta.
—Señora Ligia, es que ya no sé qué más puedo hacer, es como si nadara contra la corriente. Tal vez debería dejar de nadar y que mi cuerpo salga a flote después de ahogarme… Es que ya no sé si al no tenerla no puedo vivir o si al tenerla mi vida se acaba.
—Alberto, es mejor que nos concentremos en buscar a