—Sin embargo, tengo una advertencia —la voz de Bastiaan tenía un tono más ronco, cargado de sensualidad y lujuria.
—¿Cuál? —quiso saber ella.
—No puedes tentarme de esta manera, Cara. Solo soy un hombre de carne y hueso —necesitaba hacerle entender que no podía jugar de esa forma con él.
Ella dio un suspiro, y luego negó con la cabeza.
—Tengo mucho tiempo luchando con esta atracción, Bash —rozó sus labios—. Creo que ya ha sido suficiente, como dijiste antes… Esto tenía que pasar tarde o tempra