El auto avanzaba por las calles desoladas mientras Ulises observaba por la ventana cómo la figura de Eva se alejaba en el retrovisor. El silencio en la cabina del auto fue roto por uno de sus hombres que no pudo ocultar su preocupación.
— Señor, con todo respeto... ¿es seguro dejarla libre así? — preguntó el guardia — Estuvimos buscando los datos. Esa mujer no solo es una ratera común. La droga que ella solía distribuir en los barrios bajos formaba parte de aquel cargamento que nos robaron hace