Eva escuchó con toda la atención del mundo, esperando el momento exacto en el que el hombre soltara algún comentario venenoso o una queja que lo delatara. Se preparó mentalmente para ser la detective que Ulises quería, pero conforme pasaban los minutos se dio cuenta de que su plan se iba por la borda.
El hombre que dijo llamarse Ricardo no paraba de hablar.
Pero no hablaba de negocios turbios ni mensajes de odio..., sino de gratitud.
— Usted no tiene idea de quién es el hombre que la trajo hoy