96.
Ulises me miró durante un largo rato con una mezcla de locura y fascinación en sus ojos oscuros. Se reclinó en su silla y soltó una carcajada seca que no me dio ninguna tranquilidad.
Ulises me miró durante un largo rato con una mezcla de locura y fascinación en sus ojos oscuros. Se reclinó en su silla y soltó una carcajada seca que no me dio ninguna tranquilidad.
Ulises me miró durante un largo rato con una mezcla de locura y fascinación en sus ojos oscuros. Se reclinó en su silla y soltó una carcajada seca que no me dio ninguna tranquilidad.
— Estás completamente fuera de tí misma si te atreviste a buscar por tu cuenta al hombre que casi te mata a ti y a tu marido. ¿Acaso él es demasiado inútil que tuviste que venir corriendo a la guarida de su némesis?
— No hables así de Alejandro, él no sabe que he venido... — Murmuré, bajando la cabeza.
— ¿Y sabe sobre ese bebé que estás esperando? Porque estoy seguro que es suyo ¿No es así?
Me quedé en silencio, supongo que eso fue más que sufi