94.
El pañuelo ahora pesaba toneladas en mi mano envuelto cuidadosamente en una bolsa de plástico sellada. No era solo un trozo de tela, era el arma del crimen que cometieron contra nosotros.
— Envíalo al laboratorio privado de confianza — le dije a Alejandro mientras volvíamos en el coche, con el motor rugiendo en la noche — Necesitamos una revisión toxicológica completa. Si hay algo ahí, tenemos que saberlo antes de que ella mueva su siguiente pieza.
Alejandro asentía, apretando el volante con t