6.
Las puertas se abrieron de golpe después de que grité su nombre, la luz del exterior me encandiló y apenas logré refugiarme escondiendome bajo el saco de Alejandro, mi visión es distorsionada pero el soplo de aire del exterior me cosquillea en la piel, escucho apsos de varias personas y murmullos.
Las luces se encienden casi de manera automática, me cubró los ojos, me es muy dificil abrirlos luego de tantas horas en casi una oscuridad total, aun así me las arreglo para ver a aquella mujer rubia