CAPÍTULO 63: TEATROS Y SECRETOS
Jacob
Vuelvo al hospital con los dientes apretados. Traigo la frustración metida en la mandíbula desde la vereda de Elena. No me da vergüenza admitirlo: subestimé lo que la herí; pensé que con venir y plantarme bastaba, pero no. La vi cerrarme la puerta en la cara con los ojos en guerra y me quedó claro que esto va a llevar más que insistencia, pero lo acepto sin resignarme.
Entro al estacionamiento, dejo el auto en el mismo sector de siempre y camino hacia el a