CAPÍTULO 26: TRAMPA DE ACERO INOXIDABLE
Elena
Cuando abro los ojos siento un mal presentimiento en el estómago, el que me avisa que el día no traerá nada bueno. La noche anterior Jacob me dijo en el ascensor que sabía sobre mis hijos… y yo… no pude decirle nada, lo negué, y aunque estaba borracho, dudo mucho que eso se le olvide.
Y después… su esposa se asomó, me vio entrar en la suite y lo que vino después… él la hizo suya.
Escuché los gemidos, el golpeteo de la cama, y cada golpe me rompía el corazón. No lo pude soportar, quise salir, pero temía volver a encontrarlos en el pasillo, así que solo me puse mis audífonos para callar la tortura.
No puedo creer que Jacob sea tan cruel. Sé que me odia, pero hacerme escuchar deliberadamente cómo tenía sex0 con su esposa es de las cosas más bajas que me ha hecho.
Suspiro, solo recordarlo me hace querer llorar de nuevo, pero me trago el nudo en la garganta y pongo mi frente en alto. No puedo dejar que él se dé cuenta de lo mucho que me afecta,