CAPÍTULO 27: SI NO ME ACUERDO, NO PASÓ
Jacob
Salgo de la cocina y me voy directo al restaurante del hotel. Pido un café cargado que me traen en menos de cinco minutos, pero apenas amortigua el pulso seco en la garganta. Tengo la resaca de un hombre que bebió más de lo que debía, pero la verdad es que lo que me mata no es el whisky sino lo que pasó en ese maldito ascensor.
Recuerdo cada segundo de cómo la acorralé, el calor de su cintura bajo mi mano, el temblor en su voz pidiéndome que no sigui