Capítulo 43
La mansión William está demasiado quieta tras lo ocurrido hace un par de minutos. Roma aún sostenía la carta recibida entre sus dedos, esa nota diminuta que solo decía “Te encontré”. Magnus no se aparta de ella en ningún momento y en su lugar, se mueve detrás de su cuerpo como un guardián gigante que no sabe si acariciarla o arrancar la cabeza de quién le haya enviado esa carta.
Los niños se encontraban en la sala jugando, ajenos a la amenaza y a la tensión del momento. Roma aunque