49. Somnolienta Aroa
49 Adara.
Sentir sus labios y manos en mi piel se siente como miles de agujas diminutas recorrer allí donde me toca, se siente condenadamente bien.
Luego de un momento se separa de mí sorprendido y mira mi estómago.
—¿Qué sucede? —le pregunto en el justo momento que puedo sentir lo que lo paralizó.
«Estoy feliz» un pensamiento llega a mi mente, pero sé que no es ni Aroa ni yo quien lo pensamos.
Mi mano se mueve instintivamente a mi vientre aun plano y la conexión con mi bebé se hace instantánea