48. Celosa
48 Adara
El dolor en mi pecho era más agudo que el de mi mano sangrante, aun así, me refugié en el pecho de Alaric mientras me guiaba de vuelta a la habitación donde estaba durmiendo y en donde me arreglé.
Me bañé y arreglé tan rápido para poder ver a Alaric que bajé corriendo las escaleras para darle una sorpresa, emocionada por ver a su hermana, es cuando escuché sin querer su conversación con Cleo, la mujer que creí que era amable conmigo.
Ahora no sé qué pensar de la mujer loba que me mir