EZEQUIEL
Él estaba sentado en mi cama, crucé a su lado y saqué la maleta que estaba debajo de mi cama.
Quizás no volvería aquí, puede que…ya no regresara. Quería salir corriendo, escapar, no decir nada, no hablar con nadie y correr, correr hasta sentir que desaparecía.
El dolor en mi pecho iba creciendo pero no podía sentarme a hacerle caso y dejar que me consumiera, no podía.
No podía prestarle atención, pese a los aullidos de dolor que soltaba mi lobo al Lois aceptar mi rechazo.
Quería desapa