Entre juegos, iniciados por ellos, el tiempo transcurrió en un parpadeo. Vi la noche asomarse a través de la ventana, ¿y qué más da?
Era la primera vez que sentía a Ezequiel dentro de mi vagina y me agradaba mucho, él parecía ser dueño de mi culo, pero en esta ocasión fue bueno cambiar y no, no me refería a que Emmanuel me penetraba por detrás, sino a que solo lo estaba haciendo con Ezequiel.
Me mecía sobre él con mucho cuidado, apoyando mis manos sobre su pecho.
Él, que no parecía perder la co