Aidan
Ezequiel no me deja acercarme, pero Lois lleva horas en el mismo estado. Su fiebre es muy elevada, no ha comido nada en dos días y las marcas en su cuerpo no han desaparecido; son quemaduras, algo que Ezequiel no explica.
—¡Tenemos que regresar! —le grito por quinta vez.
Estoy cansado de hacer lo que él diga, estoy cansado de esperar, de sentarme a esperar que no nos encuentren. Este no debió ser mi problema, yo solo quería buscar a Lois, este no debió ser mi problema.
Era encontrar a Loi