Mundo de ficçãoIniciar sessão" - Você realmente acha que o divórcio fará com que eu fique longe de você? - Stephen apertou o braço de sua ex mulher, puxando-a para mais perto de si. - Querida, eu vou te fazer perceber, que essa foi sua maior burrada." " - Eu não estou preparada para um outro relacionamento. - Skyler diz, cheirando as rosas em suas mãos, com bastante dor no coração. Alex não se abala com aquelas palavras e aproxima-se de sua amada. - Vou estar aqui, até que você se sinta pronta para me amar." Depois de conseguir se livrar de um casamento longo e repleto de agressões, Skyler está disposta a esquecer todo o seu passado, ao lado de sua irmã, na Califórnia. O lugar paradisíaco e quente, local de cenas de filmes famosos, será palco do provável romance entre Skyler e o dono de um restaurante a beira da praia, do alto e belíssimo Alexsander Donovan. Alex, como gosta de ser chamado, está disposto a usar todo o seu charme e paciência, para conquistar a tímida e assustada, Skyler. E fazê-la perceber, que quando é amor, não há dor. Skyler precisará lidar com seu marido perseguidor e o desejo de viver um novo e puro amor.
Ler maisDespierto a la mañana con el peor dolor de cabeza de la vida y muerta de sueño, pero el sonido de mi móvil me impidió continuar durmiendo
– ¿Sí?
– Pitufina, ¿dónde estás?
– ¿Lis?
– Sí, soy yo, estoy en el hotel, ¿cuál es tu número de habitación?
– Emmmm –miré hacia todos lados tratando de buscar algo que me lo indicara hasta darme cuenta que justo en la mesa de noche había una tarjeta que decía “Habitación 27”- en la veintisiete, creo
– ¿Cómo que crees?
– Sí, no estoy segura
– Espera, estoy cerca, voy a tocar
Pasaron un par de minutos y la puerta estaba sonando. Abrí y efectivamente era Lis
– ¿Cómo no vas a saber el número de tu habitación?
– No lo sabía Lis, no fue como que anoche le presté mucha atención a esos detalles
– ¿Y Federico? –dijo buscando con su vista por todos lados
– ¿Quién?
– Pero pitufina ¿a ti qué te sucede hoy? No sabes nada. Federico, el chico con el que viniste aquí anoche
– ¿Se llama Federico?
– ¿No sabías su nombre?
– No, solo su apellido ¿Cómo lo sabes tú?
– Porque yo me quedé anoche con su amigo que, a diferencia de él, sí estaba en mi habitación cuando yo desperté
– No sé nada, me siento muy perdida, recuerdo cosas de anoche como flashes y acabo de despertar, ando más que desorientada
– Bueno, por lo que veo te la pasaste bomba anoche –dijo señalando hacia mí que estaba envuelta en una sábana y mi ropa tirada por todo el piso
– No empieces, que bastante vergüenza siento ya con solo ver esta escena
Lis comenzó a caminar y vio en la mesa un papel doblado que decía “Chica misteriosa”
– ¿Y esto? ¿Quién es chica misteriosa?
– Soy yo
– Uy, por lo que veo esto se puso más interesante de lo que esperaba
– ¡Lis, no empecemos! Puso eso porque no le dije mi nombre y me llamó así
– Bueno, vamos a abrirlo
“Tuve que marcharme temprano por cuestiones de trabajo. Tu desayuno está encima de esta mesa. Gracias por mostrarme tu tatuaje y por esta noche.
F.L”
Flashback
El trabajo me ha vuelto loca, de eso no me quedan dudas ya. Con solo 23 años me siento como si tuviese 40. con las horas extras casi me muero. necesito desconectarme un poco.
¿En dónde tengo la cabeza? Después me quejo de que no disfruto la vida. ¡Se acabó! Ya son las tres de la tarde, me marcho a mi casa. A partir de ahora inicia una nueva Cristel. Tengo que dedicarme tiempo para mí, quererme más. Eso hay que cambiarlo ya. Tengo que llamar a Lis, esta noche vamos a salir a una disco. Se va a extrañar muchísimo que sea yo la que se lo proponga, pero también se alegrará, así que manos a la obra. En cuanto estuve lista salimos hacia la disco la cual estaba repleta de personas pasándoselo bien. Primero era necesario pasar por la barra.Lis pidió tequila para las dos. No sé por qué siempre le termino haciendo caso a sus cosas, pero bebí el trago y lo seguí repitiendo a lo largo de la noche, los shots seguían llegando y llegando y yo me sentía como en otro planeta. Nunca antes me había sentido tan libre.Desde que llegamos me fijé en un chico que estaba sentado solo en la barra, me resultó hermoso desde el primer momento, pero no se me ocurriría nunca decirle nada. Sinceramente me llamó más la atención el hecho de que estuviese solo y no rodeado de mujeres que el hecho de que es guapísimo.¡Ay no! ¡Me atrapó mirándolo! De seguro ando con una cara de tonta enorme. Siempre pongo una cara así cuando me quedo mirando algo fijamente ¡Qué vergüenza! Él inmediatamente se sonríe y me levanta su copa con su trago ¿Me acaba de saludar o es idea mía? Sin poder controlarlo se me escapa una sonrisa a mí y justo en ese momento veo como el chico se levanta y comienza a caminar hacia nuestra dirección ¡No puedo permitirlo! Ni siquiera sabré qué decirle, así que, sin pensármelo, tomé a Lis por una mano y me dirigí hasta la pista de baile donde entre la multitud, me pude esconder de su vista.Exactamente en el momento en el que ya no pude verlo me arrepentí ¿Por qué soy así? ¿Por qué hago estas cosas?Los tragos no se detuvieron y efectivamente, tuvieron en mí el efecto que Lis quería, andaba desenfrenada. No paraba de bailar, de brincar, sentía el bajo de la música resonar en mi pecho y me encantaba, me sentía libre por primera vez en mi vida.Sentí la necesidad de ir al baño. Comencé a caminar entre las personas y fue en ese instante cuando me di cuenta de que había bebido de más. Todo me daba vueltas y creo que hasta caminaba en zigzag.Me dirigí al baño casi sin poder ¡Uou, esto de estar mareado es demasiado molesto! Me parece que ando de un lado para el otro, espero que no, de lo contrario todos se deben estar riendo de mí.La cola del baño es infinita y necesito entrar ya. Sin que me importase nada me vuelo la cola y cuando sale la chica que estaba dentro me cuelo diciendo sin que me importase nada – Lo siento chicas, es una emergencia –sentí de inmediato las protestas y el bullicio detrás de mí, definitivamente clara no hubiese hecho estoCuando salí las malas caras eran incontables, pero hice caso omiso y seguí mi camino. Justo cuando iba saliendo del pasillo hacia la pista, una mano se apoya en la pared de enfrente obstruyéndome el paso.
Levanto mi cabeza muy despacio para no agudizar mi mareo y lo veo. Es el mismo chico que me saludó con su copa, el chico del que hui me había encontrado…— Penny, por favor! ALEX! Controle sua filha. Alex se aproxima da parede de escalada infantil e segura a pequena Penelope pela cintura, tirando-a dali. — Nossa filha. — ele diz, beijando o rosto da menina. — Por que você está tão estressada? — Porque aparentemente, essa festa está saindo do controle! A mansão de Alex estava repleta de risos e animação. A festa de Penelope, no seu quinto aniversário, havia se transformado em um verdadeiro evento. No amplo quintal, uma área especial foi destinada às atividades infantis, repleta de brinquedos coloridos e animadores caracterizados como personagens de contos de fadas. Além da parede de escalada, uma enorme cama elástica foi montada, recebendo risadas e pulos incessantes das crianças. Balões coloridos flutuavam pelo ambiente, e mesas repletas de doces, salgados e sucos aguardavam os pequenos convidados. Uma mesa especialmente decorada para o bolo de aniversário ocupava o centro do salão principal. Havia uma área dedicada à pintura fac
De trás da arvore, antes que pudesse sequer erguer o vestido, Skyler nota um par de faróis que se aproxima lentamente de onde eles estão. Stephen também nota e aquilo o deixa alarmado. Rapidamente ele esconde a arma nas costas e ergue o capô do carro, fingindo olhar algo. O carro que se aproximava diminui a velocidade e para ao lado do veículo de Stephen, que continua a fingir uma preocupação fictícia com o capô. O motorista do outro carro, um homem de meia-idade com expressão solidária, abaixa o vidro e questiona: — Tudo bem aí? Precisa de ajuda? Stephen, ainda tentando manter a aparência de alguém com problemas mecânicos, responde de maneira ríspida: — Está tudo sob controle. Só um pequeno contratempo. O motorista do outro carro parece hesitar por um momento, desconfiado da resposta pouco convincente de Stephen. Ele olha ao redor, notando a escuridão da estrada deserta. — Tem certeza? Só há um posto de gasolina agora, depois da fronteira. Eu posso... — Sim! — Stephen exclama,
Skyler estava adormecida no canto do quarto, quando a porta foi aberta bruscamente. Ao olhar para Stephen e o sangue em suas mãos, ela se alarma. — O que você fez? — ela pergunta, sentindo um frio na espinha. Stephen, encarando-a com olhos frios e distantes, limpa as mãos sujas em um pano antes de responder. — Irina estava gritando demais. A questão foi resolvida. O coração de Skyler acelera, com medo e raiva tomando conta dela. Ela se levanta, mantendo distância de Stephen. — Você é um monstro! Como pode fazer algo assim? Stephen ri, um som sem emoção que faz Skyler tremer. — Você não tem ideia do que eu sou capaz, Skyler. Agora vamos. Tenho planos para você. — Eu não vou a lugar algum. Tirando a arma da cintura, Stephen a direciona diretamente para o rosto de Skyler. — Você vai. — ele diz, engatilhando a arma. — Ou eu estouro sua cabeça aqui mesmo. O olhar de Stephen é gélido enquanto mantém a arma apontada para Skyler. Ela engole em seco, sentindo a intensidade da ameaç
Após horas de depoimento, onde Irina contava o que sabia, o detetive reunia as informações, montando um quebra-cabeça complicado. Alex permanecia ao lado de Irina, segurando Penelope enquanto absorvia as revelações perturbadoras. — Então depois de te deixar aqui, Stephen saiu apressadamente... — o detetive refletia em voz alta, conectando os pontos. — Acha que ele voltou para a tal cabana? Irina assentiu. — Com certeza. Ele falou algumas vezes sobre descansar, pois teria uma viagem longa para acontecer. Se minha bolsa não tivesse estourado, provavelmente eu estaria naquele carro com Skyler, sendo levada para sabe se lá onde. — Isso quer dizer que ele pretende sair dos Estados Unidos. — Alex conclui, olhando para o detetive. — Precisamos agir! — Eu já solicitei as imagens das câmeras de segurança do hospital, para que possamos ver o carro em que Stephen estava. Um parceiro está olhando nesse momento. — E essa cabana? Não tem como irmos até lá? — ele se vira para Irina. — Você se










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