Donovan sabía a peligro y a cigarrillos, aunque apenas y lo había visto fumar. Su piel pálida se sentía tibia, como si estuviera controlando su temperatura para que no me resfriara. Sus labios fueron suaves, con pequeños besos y leves mordiscos.
—No hice esto pare recibir tus besos —dijo a duras penas entre besos.
—No estoy intentando pagarte, solo quiero besarte mucho.
Tomando su rostro entre mis manos, lideré el beso con tanta ansías que temí que fuera a asustarse. Para mí sorpresa, Donovan