El viaje fue lento y tedioso. Los minutos se sintieron como horas, mientras que las horas se sintieron como días. No podía negar que darles dispositivos móviles a los mocosos ayudó a hacer el viaje más ameno.
Solo se veía bosque y bosque por doquier. Tuvimos que hacer un montón de paradas. Algunas para ir al baño y otra más para cenar los sándwiches que Justin se había encargado de hacer. Y un par más para que los chicos estiraran las piernas.
Después de la cena, los niños escogieron entre las