Donovan no me soltó, incluso cuando mi nariz dejó de sangrar y mi cuerpo comenzó a sudar un poco debido a su temperatura. A veces su piel era fría como un témpano y a veces era caliente como una hoguera. Polos tan opuestos y a la vez tan complementarios.
La cercanía de Donovan me tenía mucho más nerviosa que la presencia de Raven. Era curioso, pero Donovan era mucho más peligroso y cautivador que aquel vampiro que no era más que un niño.
Tenían muchas similitudes, en sus ojos oscuros y a la vez